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Las profesoras que fueron agredidas en el Instituto Nacional el viernes en medio de desmanes provocados por encapuchados compartieron su crudo testimonio, y afirmaron que fueron golpeadas con puños y cadenas y rociadas con bencina en el cuerpo, incluido el rEl estremecedor relato de las profesoras agredidas y rociadas con bencinas en el Instituto Nacional
Las profesoras que fueron agredidas en el Instituto Nacional el viernes en medio de desmanes provocados por encapuchados compartieron su crudo testimonio, y afirmaron que fueron golpeadas con puños y cadenas y rociadas con bencina en el cuerpo, incluido el rostro. Los relatos fueron recopilados por Las Últimas Noticias, donde una docente contó: «Estábamos despachando a los estudiantes, luego de la activación de protocolo por encapuchados (...). Cuando grité 'despacho', me rocían con bencina en la ropa». Posteriormente, los encapuchados, que portaban cadenas y candados, procedieron a cerrar una de las salidas de emergencia: «Sentí pánico de que los estudiantes se quedaran encerrados debido al bloqueo», relató la profesora. Luego, la mujer entró a un baño del establecimiento y allí se encontró con sus otras dos colegas afectadas. «La profe más afectada trataba de limpiar sus ojos (rociados con bencina) con mi otra colega. Ahí me bajó la presión y comencé a tener náuseas imparables», contó. La docente también aseguró que uno de sus agresores la empujó, la insultó y le propinó «un golpe de puño en la cara, lanzando los lentes lejos». [Lea también] Con crítica a Desbordes, Colegio de Profesores condena ataque en el Instituto Nacional «Me golpearon con una cadena en las piernas» Otra de las profesoras afectadas afirmó que «los estudiantes sabían que iban a salir los encapuchados. Lo organizan (los desmanes) a través de Instagram». «En eso que empezamos a orientar la evacuación, me rociaron con acelerante -porque no sé si era bencina o parafina- y me golpearon con una cadena en las piernas», relató. Con la misma cadena, un encapuchado «fue a poner el candado (en la salida de emergencia) y cierra la puerta por dentro», añadió. Ya en el baño, la docente encontró a una de sus colegas más afectadas limpiándose la cara. «Pensamos que había quedado absolutamente ciega; ella gritaba y lloraba que estaba ciega», contó. «Esto deja de ser docencia y se vuelve sobrevivencia» Las afectadas aseguran que los reiterados ataques sufridos en el Instituto Nacional «van dirigidos a los equipos directivos», y que en ellos están involucrados «adultos» cuyas acciones se ven facilitadas por «acciones demasiado permisivas». «Hacer clases implica un desgaste permanente. La violencia altera el sentido pedagógico y obliga a priorizar la contención emocional por sobre el aprendizaje», dice una de las profesoras. En la misma línea, su colega agregó: «Es difícil estar prácticamente toda la semana pensando en que saldrán encapuchados en cualquier momento y te pueden lastimar. Es el miedo permanente de que nos puedan agredir de muerte». «Sin protección efectiva, esto deja de ser docencia y se vuelve sobrevivencia», resumieron. Read more











