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Familiares y abogados de la activista marroquí Ibtissame «Betty» Lachgar alertaron sobre el grave deterioro de su salud en prisión tras haber sido condenada por publicar una fotografía con la frase «Alá es lesbiana», y advirtieronAcusan grave deterioro de activista presa por una polera con el mensaje «Alá es lesbiana»
Familiares y abogados de la activista marroquí Ibtissame «Betty» Lachgar alertaron sobre el grave deterioro de su salud en prisión tras haber sido condenada por publicar una fotografía con la frase «Alá es lesbiana», y advirtieron que la situación podría terminar en la amputación de uno de sus brazos. «Betty ha sobrevivido a un cáncer de huesos y tiene una prótesis entre el hombro y el codo izquierdo. Hace poco se fracturó el codo en prisión», señaló la organización Avaaz, integrante del colectivo «Libertad para Betty», que incluye a Amnistía Internacional y Human Rights Watch. De acuerdo con una de sus abogadas, Ghizlane Mamouni, «el deterioro de su salud es alarmante. Su prótesis se ha desprendido por completo y a pesar de permanecer en la cárcel con el brazo fracturado y requerir de una compleja cirugía de urgencia, solo le han recetado paracetamol». Lachgar, psicóloga de 50 años, cumple una condena de dos años y medio de prisión por una publicación realizada en 2022. Fue detenida en agosto de 2025 en Casablanca y posteriormente trasladada a una cárcel en Rabat. Su defensa argumentó que la fotografía fue tomada en 2022 en Londres y que el mensaje en la camiseta era una muestra de apoyo a dos mujeres iraníes, activistas LGTBIQ+, condenadas a muerte. Su hermana, Siham Lachgar, advirtió que Betty «Corre un serio peligro. Esta situación es extremadamente preocupante para ella y para nuestra familia y necesita cuidados especializados en Francia. De lo contrario, las consecuencias pueden ser nefastas». A su juicio, la sentencia «no tiene que ver con sus actos sino con lo que ella representa, y demuestra que, incluso hoy en día, te pueden encarcelar simplemente por pensar distinto». «Cada día que Betty permanece entre rejas es otra injusticia más contra ella, y otro golpe contra la libertad», concluye el comunicado de Avaaz. En respuesta, la administración penitenciaria marroquí afirmó que desde su ingreso, el 12 de agosto del 2025, Lachgar ocupa una habitación individual «que reúne todas las condiciones necesarias». Añadió que, «teniendo en cuenta su estado de salud», se dispuso que otras internas la asistieran cuando fuera necesario y que se autorizó de forma excepcional la visita de una amiga junto a su madre. «La reclusa recibe atención médica siempre que su estado lo requiere», indicó la institución, que detalló que ha sido atendida en ocho consultas de medicina general y en dos sesiones con psicología, además de ser trasladada en ocho ocasiones a un hospital externo para controles traumatológicos. La Constitución de Marruecos, aprobada en 2011, garantiza la libertad de expresión. Sin embargo, la legislación contempla penas de entre seis meses y dos años de cárcel, además de multas de hasta 200.000 dirhams (unos 19.000.000 pesos), para quien «atente contra la religión islámica, contra el régimen monárquico o incite a atentar contra la integridad territorial del Reino». La condena puede alcanzar cinco años si el contenido se difunde por medios electrónicos o audiovisuales. «Vestir una camiseta no es un crimen y nadie debería ir a prisión por apoyar los derechos humanos. Instamos al rey Mohamed VI a que libere a Betty de inmediato», afirmó Melanie Motta, encargada de campañas internacionales de Avaaz. Read more











