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El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, condenado por tramar un golpe de Estado, recibió este viernes el alta tras dos semanas ingresado por una neumonía aguda y comenzó a cumplir 90 días de prisión domiciliaria por orden de la Corte Suprema. «Bolsonaro recibe el alta tras dos semanas hospitalizado y pasa a prisión domiciliaria
El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, condenado por tramar un golpe de Estado, recibió este viernes el alta tras dos semanas ingresado por una neumonía aguda y comenzó a cumplir 90 días de prisión domiciliaria por orden de la Corte Suprema. «Los dos últimos días fueron tranquilos y sin problemas», aunque «no podemos decir que está curado; continuará el tratamiento en casa», afirmó Brasil Caiado, uno de los médicos del exmandatario, al comunicar el alta en la puerta del hospital. El líder ultraderechista, de 71 años, permanecerá en casa durante los próximos tres meses y, concluido ese periodo, el Supremo volverá a evaluar si mantiene el régimen domiciliario o lo devuelve a la cárcel. El exmandatario estaba ingresado en el Hospital DF Star de Brasilia desde el pasado 13 de marzo, cuando fue transferido de urgencia desde prisión con un cuadro grave de neumonía bilateral bacteriana, provocada por un episodio de broncoaspiración. Estuvo hasta el pasado lunes en una unidad de cuidados intensivos. El ex jefe de Estado (2019-2022), quien cumple una pena de 27 años de cárcel por golpismo, mejoró paulatinamente y ya en la víspera el boletín médico indicó que se encontraba «sin señales de infección aguda». A partir de ahora, seguirá con medicamentos por vía oral, sesiones de fisioterapia motora y rehabilitación cardiopulmonar en su domicilio, en Brasilia, según Caiado Brasil. Prisión domiciliaria «temporal» y con restricciones Durante estas dos semanas, la familia y sus aliados políticos insistieron en la necesidad de que Bolsonaro fuera beneficiado con un arresto domiciliario «humanitario» debido a su estado de salud, lo que se tradujo en un nuevo recurso de sus abogados ante el Supremo. En paralelo, el juez Alexandre de Moraes, responsable del caso, se reunió con el hijo mayor del expresidente y candidato presidencial, Flávio Bolsonaro, y, posteriormente, con la esposa del dirigente ultra, Michelle Bolsonaro. Así, el lunes pasado, la Fiscalía se manifestó, por primera vez, a favor de conceder el beneficio al capitán retirado del Ejército, pues a su juicio requiere «atención constante y cuidadosa». En opinión del Ministerio Público, la prisión domiciliaria permite brindar «los cuidados indispensables para el monitoreo, en tiempo integral, del estado de salud del expresidente». Un día después, De Moraes falló a favor de Bolsonaro, pero limitó el arresto domiciliario a 90 días y le impuso duras restricciones. El expresidente tendrá que llevar tobillera electrónica, como ya usó entre agosto y noviembre de 2025 -y que intentó romper en un supuesto intento de fuga-, y no podrá usar ni el celular, ni las redes sociales directamente o por medio de terceros. Además, solo podrá recibir las visitas de sus abogados, de los médicos y de sus hijos con el objetivo de «resguardar el ambiente controlado necesario» y evitar futuras infecciones, según el Supremo. Jair Bolsonaro viene sufriendo diversos problemas médicos que él y su entorno achacan a la puñalada que sufrió en el abdomen en la campaña electoral de 2018 y que le ha obligado a pasar varias veces por el quirófano. Entre esos trastornos figuran crisis recurrentes de hipo que le llevan a vómitos, los cuales estarían detrás de esta última neumonía bilateral bacteriana, según el equipo médico. Unos cien días en prisión y tres visitas al hospital Bolsonaro estaba recluido desde finales de noviembre pasado, primero en una sala especial de la Superintendencia de la Policía Federal en Brasilia y, desde enero, en un complejo penitenciario de la capital brasileña, donde pasó a tener un espacio mayor. En esos cien días aproximadamente, el exgobernante fue hasta tres veces al hospital: la primera para ser intervenido de nuevo en el abdomen; la segunda para hacerse unas pruebas tras caerse en su celda y golpearse la cabeza; y esta tercera por una neumonía. El dirigente ultra fue condenado el pasado 11 de septiembre por el Supremo por «liderar» un complot golpista con la intención de «perpetuarse en el poder», tras perder las elecciones de 2022 ante el actual gobernante, el progresista Luiz Inácio Lula da Silva. Read more











