«Escuelas Protegidas»: Schneider alega que el Gobierno está legislando «a tontas y a locas»
La diputada Emilia Schneider (FA), integrante de la Comisión de Educación de la Cámara Baja, criticó en Cooperativa las medidas del proyecto de ley «Escuelas Protegidas», despachado esta semana por la instancia, y acusó que el Gobierno hizo caso omiso a sus propuestas.
«Pusimos algunas observaciones respecto a la participación de Carabineros, para que Carabineros cumpliera estándares, y dijeron que no. Presentamos propuestas por un largo rato y nos dijeron que no a todo. La ministra de Educación (María Paz Arzola) ni siquiera nos dirigió la palabra por buena parte de la sesión», aseguró la parlamentaria en conversación con El Diario de Cooperativa.
«El proyecto no es bueno y, además, no quisieron escuchar. La verdad, lamento mucho cómo se ha dado toda la discusión y lamento sobre todo que se juegue con la educación chilena, porque estas medidas pueden sonar a buenos titulares, pero la educación chilena no necesita buenos titulares, necesita buenas políticas públicas», advirtió.
La diputada afirmó que el Gobierno ha llevado mal la discusión de violencia escolar por dos razones: «Primero, porque no quisieron escuchar a ningún invitado o invitada en la comisión, restringieron a los invitados, no quisieron escuchar ninguna de nuestras propuestas como oposición y se legisló a tontas y a locas, a matacaballo, solamente porque el Gobierno quería hacer un punto comunicacional en torno a esto y mostrar que supuestamente se está haciendo cargo».
«Segundo, y esto me parece lo más grave de todo, es que las medidas que se incorporan en este proyecto de ley para reforzar supuestamente la seguridad en las escuelas no tienen evidencia técnica ni en la experiencia comparada en otros países de que dan resultados. O sea, son medidas que no son efectivas para resolver el problema de la violencia», afirmó.
«Tenemos un proyecto completamente sensacionalista y que le tira toda la responsabilidad a las comunidades educativas y, además, no pone un peso para hacerse cargo del problema que tenemos», aseguró.
En ese sentido, insistió en que «no le podemos pedir todas las soluciones a la escuela porque ellas se insertan en conflictos sociales que son más grandes. Y el conflicto de violencia que tenemos hoy día, que se exacerba en la juventud, no es solamente un problema escolar, es un problema más grande».
«Lo primero es que toca implementar la Ley de Convivencia Educativa que nosotros ya aprobamos en el periodo pasado, en el Gobierno de Gabriel Boric. Se presentó precisamente por parte del Ministerio de Educación un proyecto que buscaba darle herramientas concretas a las escuelas para prevenir, erradicar y combatir la violencia y la discriminación», indicó.
«En segundo lugar, tenemos que invertir en salud mental para la juventud, y, por último, tenemos que tener una política seria y más dura de control de armas», sostuvo.
«Para abordar este problema tenemos que hacerlo integralmente y transversalmente; no vamos a encontrar soluciones solo culpando a las escuelas, porque los profesores y profesoras no son carabineros ni van a serlo. Las escuelas no van a ser comisarías», afirmó.
«Chantaje» en el «Plan de Reconstrucción Nacional»
Schneider también abordó el proyecto de «Reconstrucción Nacional», con más de 40 medidas: «Aborda tantos temas, que tiene que ser revisado acuciosamente por el Congreso en las comisiones técnicas que corresponde. Espero que la derecha y el Gobierno no pretendan legislar como lo hicieron en 'Escuelas Protegidas', a matacaballo, sin escuchar propuestas ni críticas».
En ese sentido, reparó en que «el gran problema es que es un proyecto de ley que nos quiere pasar gato por liebre para aprovecharse del dolor de miles de familias que perdieron su casa en un incendio, que perdieron su casa en un desastre, para justificar y pasar encubierta una reforma tributaria que lo que hace es beneficiar a los más ricos de esta sociedad y a las grandes empresas».
«Vemos que finalmente el corazón del proyecto es la razón de ser también de este Gobierno, que es beneficiar a los más ricos. Esa es la postura, creo yo, que ha tomado la ultraderecha en el mundo y que también tiene la ultraderecha en nuestro país», planteó.
«Mezclar la reconstrucción, el dolor de familias que perdieron su casa en un incendio, que perdieron su casa en un desastre, con una reforma tributaria que lo que hace es perjudicar a la gente común y favorecer a los más ricos, me parece que no tiene nada que ver. Me parece que es un chantaje incluso», aseveró.
En cuanto a la unidad de la oposición, afirmó que «en esta coyuntura nos jugamos eso: en que seamos capaces de votar todas y todos unidos para poder decirle al Gobierno fuerte y claro que nosotros no estamos por una reforma tributaria que beneficie a los más ricos. Queremos un país más justo. Queremos un país que le deje de cargar la mano a la clase media y a quienes menos tienen».